Interés general

¿Qué es Vía Pública?

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En Vía Pública estamos convencidos de que el debate ciudadano genera ideas de mucho valor, mismas que tienen que ser tomadas en cuenta por los políticos y representantes de nuestras instituciones.

Es por esto que promovemos un espacio mensual de conversatorios en la ciudad de Guadalajara en donde la dinámica es otorgarle el micrófono a los ciudadanos que conocen de primera mano las problemáticas de la ciudad. Pero esto no termina ahí, todas las opiniones de los ciudadanos son integradas en un documento estratégico que se le hace llegar a los políticos y titulares de las instituciones cuya labor tenga que ver con el tema en discusión. Además, de que ellos también estarán invitados a asistir a los conversatorios como introductores y espectadores de las temáticas.

De esta manera se le da sentido a la participación ciudadana y no queda todo el esfuerzo en una simple charla con buenas intenciones. Además, para que los tomadores de decisiones lean nuestras opiniones, promovemos el uso de # y de las RS para obtener su atención.

Vía Pública es una causa comunitaria, sin fines políticos o partidistas. Lo que buscamos es generar una nueva vía de comunicación con los políticos y las instituciones. Una vía que considere la opinión de todos los ciudadanos.

Objetivos del proyecto:

  • Dotar al ciudadano de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) de vías alternas y atractivas de comunicación con sus políticos. (radio, redes sociales y a través del próximo sitio web).
  • Ser un espacio que dé voz a la ciudadanía en los temas que realmente le preocupan y le interesan, esto, en compañía de tomadores de decisiones que estarán presentes durante los conversatorios.
  • Ser un espacio que promueva una agenda ciudadana, alterna a la agenda mediática y política en la ZMG.
  • Ser un espacio que promueva el debate comunitario y la valía de conformar conclusiones en conjunto como ciudadanos organizados.
  • Ser un espacio que promueva la labor de las asociaciones civiles, los comerciantes locales, los activistas, los artistas, y demás líderes de opinión y líderes sociales que estén realizando cambios propositivos en la sociedad tapatía.

La apatía ciudadana crece conforme aumenta el hartazgo político. Hoy en México tenemos a un presidente reprobado por la gran mayoría de los mexicanos, una serie alarmante de casos de corrupción en diversos estados e instituciones rebasadas por la violencia que va a la alza en el país.

Es por ello, que estoy convencida de que es el mejor momento para que la ciudadanía, transforme ese comprensible enojo y lo canalice formando opinión pública con sentido, con fundamentos y en comunidad. Siendo así un contrapeso responsable a los vicios del poder.

Asimismo, es muy importante que “lo público”, se traduzca y traslade a espacios donde la ciudadanía pueda debatir y donde pueda llegar a conclusiones de valor en comunidad. La opinión pública debería ser un contrapeso fundamental en la democracia, y desgraciadamente el hartazgo político ha creado un nicho importante de ciudadanos apáticos, desinformados y poco participativos.

Lo que pretende Vía Pública es promover una agenda ciudadana, incluyente y que externe el sentir y el pensar de la sociedad. Si atendemos esta necesidad, las personas pueden fungir como ciudadanos responsables, posicionándose en temas relevantes para su ciudad. Este proyecto procurará formar juicio crítico, para que los ciudadanos decidan por cuál vía participar y estar activos en la política.

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Los “alejos” de Peña

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Hace poco más de un año tuve la oportunidad de escuchar del consultor político Alfredo Dávalos, el término “alejo”. Y es que en una clase, nos compartió este concepto de su ingeniosa creación: “los alejos”. Que son estos personajes que siempre logran aparecer en las campañas políticas y en los gobiernos, y son “aquellos que con sus consejos vuelven a los políticos más pendejos”.

Dos son las características principales de los alejos:

1.- Terminan siempre por decirle al político lo que quiere oír, le “retocan” la realidad.
2.- Terminan dañando la imagen del político, porque sus consejos tienden a ser improvisados, de su “buen juicio”, sin diagnósticos o estudios que respalden su intuición.

Hoy sobran los analistas, periodistas y políticos que han condenado tajantemente la decisión del Presidente al prestarse para ser “utilizado” con fines proselitistas por el mayor enemigo actual de México, Donald Trump. Han visto su visita a Los Pinos como un pisoteo a la dignidad de todo un país, a la dignidad de los migrantes que habitan en Estados Unidos y que hoy son víctimas del odio que ha despertado la campaña xenófoba de este demagogo Republicano.

Algunos lo han calificado como “traidor”, otros como un “estúpido” que lo arriesgó todo con la nula posibilidad de ganar algo. Y no es de sorprenderse que haya crecido el ánimo ciudadano en pedir su dimisión del cargo. Una decisión de tales dimensiones, incomprensible por la mayoría de los medios nacionales e internacionales, y por la mayoría de los mexicanos tiene su razón de ser en los alejos que rodean a Peña.

Que si fue Videgaray el que le aconsejó traer a Trump, que si fue el Jefe de Asesores, que si fue el portavoz… El hecho es que hubo una decisión tan mal planificada, tan carente de todo sentido común, con el máximo desapego a una estrategia política y comunicativa, que lo que queda claro es que solo pudo provenir de uno de los más afianzados alejos del Presidente.

Es sin duda un mal negocio tener a un alejo en el equipo. Generalmente son allegados que cuentan con toda la confianza del político, aquellos que siempre van a ver por su “bien” y bajo esta premisa se dan el lujo de desinformar al político, de presentarle información escueta, retocada o a modo para engañarlo y manipularlo a su antojo.

Otro tipo de alejos, son aquellos que se disfrazan de gurús. Los omniscientes de la política. Son aquellos ejemplares únicos por los que hay que pagar miles de pesos, dólares o euros, para que vengan a resolver con su varita mágica de inteligencia ancestral, los temas sociales y políticos más complejos y arraigados de un país.

Sin embargo la realidad es otra. En México como en cualquier otro país, las decisiones gubernamentales deberían ser propuestas por un equipo interdisciplinario, técnico, guiado por consultores profesionales, de preferencia, externos al grupo más cercano del político para contrastar opiniones sesgadas. Un equipo que más allá de operar con miras a la siguiente elección, se plantee una estrategia realista, que parta de un diagnóstico certero y que contemple el ánimo social y sus necesidades más apremiantes.

No cabe duda que Peña está rodeado de alejos, basta ver su tardía respuesta en casi todas las crisis, sus respuestas improvisadas, sus desatinos políticos, la brecha comunicacional que ha acentuado con la sociedad, etcétera.

Aquí está el reto, los políticos deben de dejar de rodearse de sus compadres y amigos, y no lo digo solo por Peña, este fenómeno se repite en todos los niveles de gobierno. Si usted es político, o aspira a serlo, no permita que sus amigos y compadres le aconsejen sobre cómo dirigir a un país. Si no son profesionales, objetivos y experimentados en el área de la consultoría política, pero además, comprenden los fenómenos políticos más complejos de su nación desde su área de expertise, aléjelos o lo van a hundir.

Con su 23% de aprobación, Enrique Peña Nieto debió haberse dado cuenta de que quienes lo rodean sólo lo están perjudicando. De que sus allegados no son políticos sino polítiqueros. No se ha dado cuenta de que está tomando consejos de relaciones exteriores de miembros que operan en otras Secretarías, no se está dando cuenta de que carece de una estrategia sólida para concluir su gobierno con la cabeza en alto, no por su imagen, sino por el bienestar de los mexicanos. Pero lo más triste de todo es que no se está dando cuenta de su realidad, porque no la ve con claridad. Pues sigue escuchando a quiénes desde un principio, no debieron asesorarlo.

Gladys F. Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Vías de Participación, ¿Cómo ayudo?

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Foto del portal asantecrentre.com

Los abusos de poder, la corrupción, la impunidad, la demagogia y demás lastres del sistema democrático se deben en gran medida al debilitamiento de la comunidad en México. Una comunidad entendida como el resultado del esfuerzo de los individuos para fortalecer con una aportación activa desde su espacio interpersonal, a la esfera pública. Es decir, formar parte de una comunidad conlleva un sentido de responsabilidad que hace que los ciudadanos velen no sólo por sus intereses personales, sino por el bien común.

Actualmente vivimos en una sociedad teledirigida, como lo refiere Sartori. Y en esta realidad las nuevas tecnologías digitales y los medios de comunicación nos segregan a la esfera de lo individual. Ahora tenemos otra vida, la digital. No es sorpresa que a los millennials se les denomine también como “nativos digitales”. Sin embargo, esta vida digital tiene sus ventajas y desventajas, y uno de los mayores inconvenientes de formar parte de esta era digital, es el alejamiento que las nuevas tecnologías producen del individuo con la sociedad. Se ha creado una brecha que nos desentiende del quehacer comunitario y de la empatía social.

Entonces, esta situación sumada a la rutina laboral, a nuestros tiempos de recreación, de estudio, entre otras actividades, nos pueden hacer pensar que el tiempo no basta para además, preocuparnos por nuestra comunidad. Es por esto que el rol de los ciudadanos en la democracia no funciona como debería. Y es que nos guste o no, vivimos en un sistema democrático y ser ciudadanos activos y responsables es una parte fundamental para que este sistema funcione óptimamente, sobre todo para que no haya engaños ni engañados, para que no se aprovechen de nuestra apatía.

Es por esto que me gustaría compartirles un esquema que elaboré de las vías concretas de participación ciudadana existentes en México (particularmente en Jalisco). Y es que en muchas ocasiones no nos damos cuenta o desconocemos la diversidad de mecanismos que cada vez están más a nuestro alcance para ser ciudadanos proactivos. Lo mejor de todo es que nuestra participación puede darse en una gran variedad de vías, solo falta el compromiso. Espero que este documento les sea de utilidad, que lo compartan y sobre todo que se decidan a organizar su tiempo para aportar socialmente en lo que más les guste y les apasione. México nos necesita unidos y activos.

Aquí la liga para ver el documento en tamaño original: MECANISMOS PDF Hoja1

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Si ya formas parte de algún mecanismo de participación social y deseas compartirlo con los lectores de este blog, puede ser de bastante utilidad para sumar esfuerzos a tu proyecto.

Gladys F. Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Involúcrate ciudadano

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Ya lo dijo Sartori, construir la maquinaria de la democracia nos ha llevado casi dos mil años y nuestro deber como ciudadanos es no perderla.

La democracia no necesita grandes cambios estructurales, en sus tantos años de consolidación es un sistema que carece de debilidades importantes. El problema real de la democracia radica en quiénes la integran.

La participación ciudadana es sin duda el “engrane” más importante para que la maquinaria democrática funcione correctamente. Cuando las personas se involucran en los procesos democráticos, se abre el diálogo y el debate, y es en estos espacios de interacción de ideas y opiniones donde las decisiones políticas se legitiman o no. Es decir, una acción de gobierno es legítima una vez que ha pasado por el debate social y a través del juicio crítico de los ciudadanos es comprendida y aceptada.

Por lo tanto, si la ciudadanía está desinformada, es apática o se desentiende de los procesos políticos de su entorno, no podremos por ningún motivo tener gobiernos legítimos o procesos democráticos funcionales. Si acaso, tendríamos ciudadanos indiferentes de la política, lo que da espacio a los abusos del poder y a la corrupción. Si tú no haces política otros la harán por ti.

En este sentido, debemos tomar en cuenta un aspecto muy importante de la participación ciudadana que es contar con información actualizada y veraz. No tiene sentido salir a las calles a protestar u opinar en foros de internet o en las redes sociales, si nuestros fundamentos son escuetos, falsos y únicamente servirán para propagar desinformación o confusión en la sociedad. Es por esto, que la participación ciudadana trae consigo la responsabilidad de informarse a consciencia, de fuentes confiables, y no solo eso, sino que con la información recabada logremos ser capaces de formar nuestro propio juicio crítico.

Un ciudadano con juicio crítico propio no es manipulable ni por los medios ni por los políticos. Es en todos los sentidos más libre que un ciudadano que no conoce su contexto. De aquí surge la importancia de involucrarnos, de formar parte de una cultura política y de armar nuestros propios criterios.

En este punto el resto de los actores de la democracia tienen también la gran responsabilidad de hacer un llamado a que la ciudadanía se informe, sea crítica y participe. Los periodistas, intelectuales, líderes de opinión y los propios políticos tienen ética y profesionalmente este compromiso.

Es por lo anterior, que Sartori deja en las manos de las nuevas generaciones el futuro de la democracia. La democracia depende de una ciudadanía comprometida, bien informada y con opiniones propias. De lo contrario, si los maquinistas fallan, la máquina también va a fallar.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Estado Isámico vs Daesh

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En comunicación política la técnica de encuadre o “framing”, se utiliza para hacer una selección estratégica de simbolismos del contexto político-social, para elaborar una narrativa idónea que promueva vínculos (de preferencia emocionales) entre la sociedad y los gobernantes. Por ejemplo, tras los atentados terroristas del 13N en Paris, en un principio Hollande, Obama, Putin y algunos otros líderes mundiales reconocían al “Estado Islámico” como responsable de los actos atroces cometidos contra la sociedad civil. Sin embargo, a los pocos días, los dirigentes mundiales comenzaron a referirse como “Daesh” en lugar de Estado Islámico. ¿Por qué? Por una estrategia de encuadre en el discurso:

Daesh tiene en su significado una connotación negativa. “Daesh es el acrónimo de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham (Estado Islámico de Irak y Levante, ISIL, otra de sus denominaciones). Sin embargo, en árabe puede dar pie a un juego de palabras que lleve a otras interpretaciones, como “algo que pisotear” o “persona intolerante que impone su punto de vista”. Además, la pronunciación del vocablo ‘daesh’ en francés es similar a ‘déche’, que significa miseria, y a ‘tache’ se refiere a mancha.” (El Periódico Internacional).

Hacer uso de esta técnica es de suma importancia en la comunicación política actual. Nos da opciones discursivas alternas a las de la oposición y con ello un margen importante de éxito sobre su comunicación. Como lo sabemos no es lo mismo decir “gasto” que “inversión pública” o decir “activista” en vez de “rebelde”, todo depende del cristal con que se mire. Siempre al hacer framing tenemos que tener una idea clara de dónde estamos parados y para qué público queremos dirigir nuestro mensaje.

En las elecciones de 2012 en Estados Unidos, el escenario electoral para Barack Obama era demasiado desalentador. La gran mayoría de las encuestas predecían su fracaso en los comicios. No obstante, en su campaña realizó una profunda investigación sobre los marcos cognitivos y de percepción que tenía en ese momento la ciudadanía. Parte de estos estudios revelaron que el partido republicano tenía muy bien posicionada la palabra “recesión” y estaba directamente vinculada al periodo gubernamental de Obama. Entonces, los demócratas cambiaron su línea discursiva y comenzaron a decir que el gobierno de Obama se había enfrentado a la peor crisis de la Historia de los Estados Unidos, y eliminaron de su discurso la terminología ligada a la recesión de los republicanos. Esta técnica de encuadre discursivo, junto con otras estrategias como invertir las preguntas de sus adversarios para hacerlos parecer débiles en sus argumentos, lograron darle un giro a la casi inevitable derrota de Barack.

Otro buen ejemplo de un político mexicano que hace excelente uso del framing es Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. En su discurso, así como en redes sociales hace uso de vocablos coloquiales y utilizados muy frecuentemente el argot de sus públicos objetivo: “raza”, “A jalar que se ocupa”, “quiubole”, “morro”, etcétera. Ha sabido canalizar el sentimiento de las personas en su movimiento, fortaleciéndose además del lenguaje popular para que su mensaje sea aún más efectivo y creíble.

Los famosos spin doctors (mentes creativas detrás de los grandes triunfos electorales) también conocen perfectamente esta técnica. Sacan el mayor provecho de los simbolismos, percepciones, relatos, tradiciones, modas y lenguaje de sus receptores para elaborar una narrativa que consciente o inconscientemente mueve a la gente a la acción, los convence y los vincula emocionalmente con el mensaje deseado. Es por esto que la comunicación política es tan interesante e importante de ejercer. El éxito está en los detalles, y en política todos los detalles cuentan.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
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