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Estado Isámico vs Daesh

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En comunicación política la técnica de encuadre o “framing”, se utiliza para hacer una selección estratégica de simbolismos del contexto político-social, para elaborar una narrativa idónea que promueva vínculos (de preferencia emocionales) entre la sociedad y los gobernantes. Por ejemplo, tras los atentados terroristas del 13N en Paris, en un principio Hollande, Obama, Putin y algunos otros líderes mundiales reconocían al “Estado Islámico” como responsable de los actos atroces cometidos contra la sociedad civil. Sin embargo, a los pocos días, los dirigentes mundiales comenzaron a referirse como “Daesh” en lugar de Estado Islámico. ¿Por qué? Por una estrategia de encuadre en el discurso:

Daesh tiene en su significado una connotación negativa. “Daesh es el acrónimo de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham (Estado Islámico de Irak y Levante, ISIL, otra de sus denominaciones). Sin embargo, en árabe puede dar pie a un juego de palabras que lleve a otras interpretaciones, como “algo que pisotear” o “persona intolerante que impone su punto de vista”. Además, la pronunciación del vocablo ‘daesh’ en francés es similar a ‘déche’, que significa miseria, y a ‘tache’ se refiere a mancha.” (El Periódico Internacional).

Hacer uso de esta técnica es de suma importancia en la comunicación política actual. Nos da opciones discursivas alternas a las de la oposición y con ello un margen importante de éxito sobre su comunicación. Como lo sabemos no es lo mismo decir “gasto” que “inversión pública” o decir “activista” en vez de “rebelde”, todo depende del cristal con que se mire. Siempre al hacer framing tenemos que tener una idea clara de dónde estamos parados y para qué público queremos dirigir nuestro mensaje.

En las elecciones de 2012 en Estados Unidos, el escenario electoral para Barack Obama era demasiado desalentador. La gran mayoría de las encuestas predecían su fracaso en los comicios. No obstante, en su campaña realizó una profunda investigación sobre los marcos cognitivos y de percepción que tenía en ese momento la ciudadanía. Parte de estos estudios revelaron que el partido republicano tenía muy bien posicionada la palabra “recesión” y estaba directamente vinculada al periodo gubernamental de Obama. Entonces, los demócratas cambiaron su línea discursiva y comenzaron a decir que el gobierno de Obama se había enfrentado a la peor crisis de la Historia de los Estados Unidos, y eliminaron de su discurso la terminología ligada a la recesión de los republicanos. Esta técnica de encuadre discursivo, junto con otras estrategias como invertir las preguntas de sus adversarios para hacerlos parecer débiles en sus argumentos, lograron darle un giro a la casi inevitable derrota de Barack.

Otro buen ejemplo de un político mexicano que hace excelente uso del framing es Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. En su discurso, así como en redes sociales hace uso de vocablos coloquiales y utilizados muy frecuentemente el argot de sus públicos objetivo: “raza”, “A jalar que se ocupa”, “quiubole”, “morro”, etcétera. Ha sabido canalizar el sentimiento de las personas en su movimiento, fortaleciéndose además del lenguaje popular para que su mensaje sea aún más efectivo y creíble.

Los famosos spin doctors (mentes creativas detrás de los grandes triunfos electorales) también conocen perfectamente esta técnica. Sacan el mayor provecho de los simbolismos, percepciones, relatos, tradiciones, modas y lenguaje de sus receptores para elaborar una narrativa que consciente o inconscientemente mueve a la gente a la acción, los convence y los vincula emocionalmente con el mensaje deseado. Es por esto que la comunicación política es tan interesante e importante de ejercer. El éxito está en los detalles, y en política todos los detalles cuentan.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
gperezm@live.com.mx
Twitter: @glaperezm
Facebook: Gladys Pérez
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Sobre el pánico escénico

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El pánico escénico es un estado de inhibición que afecta la intención comunicacional de las personas. Éste estado es sin duda un gran inconveniente para cualquier individuo que lo padece, puesto que al ser seres sociales nos vemos obligados en diversas ocasiones de nuestras vidas cotidianas a hablar en público: en la escuela, funerales, juntas de trabajo, debates, etc.

En el libro de La comunicación no verbal de Flora Davis, la autora menciona que desde un análisis etológico, es natural que el ser humano reaccione instintivamente a situaciones donde se le observa fijamente. Esto en relación a la herencia biológica que tenemos del comportamiento de los primates. Es decir, si entendemos que el lugar al que mira una persona es el lugar que acapara su atención, entonces cuando un hombre (o un mono) mira fijamente a otro, indica que su atención está concentrada en él, pero no da señales de cuáles sean sus intenciones y esto es suficiente para poner en estado de alerta a quien es observado.

Asimismo, Sartre dijo alguna vez que el contacto visual es lo que nos hace real y directamente conscientes de la presencia del otro como ser humano con conciencia e intenciones propias.

De lo anterior se entiende que naturalmente nos sentimos incómodos ante las miradas fijas a causa de no saber las intenciones que hay “detrás” de quien nos observa. No obstante, existen acciones que podemos implementar en nuestras vidas para contrarrestar esta reacción natural a las miradas y de este modo sentirnos más cómodos al momento de comunicarnos en público.

En primera instancia es importante hacer conciencia de que el interés de tu público se centra en lo que tú tienes que decirles, su atención se encuentra en tu mensaje por lo que si quieres transmitir seguridad la clave principal de un buen discurso es dominarlo a través de la práctica y la preparación. Si dominas el tema y surge alguna distracción mientras expones, no habrá mayor problema si improvisas y retomas la plática con tus ideas principales, es muy probable que tu público ni siquiera lo note.

Otra recomendación común es arribar al lugar de nuestra exposición antes de que llegue el público, esto para adaptarnos al lugar, para sentirnos más confiados. Asimismo el clásico tip de “mirar la frente de las personas y no a sus ojos” para no distraernos mientras hablamos puede ser de mucha utilidad.

Es importante también que entendamos que nuestra imagen y nuestro lenguaje no verbal transmiten mucho más que lo que podemos decir con palabras, por lo que ensayar frente a un espejo puede ser de gran ayuda.

Finalmente existen estrategias de comunicación que te pueden servir de guías para que tu mensaje sea más persuasivo y efectivo, como utilizar un lenguaje claro con frases breves, no sobrecargar de mensajes tu discurso (ya que hace que la audiencia pierda el interés o se aburra), evitar la monotonía al hablar, involucrar a tu público a la plática, refrescar la atención de tu audiencia cada determinado tiempo para evitar perder su atención, etc. Todos tenemos la capacidad de ser grandes oradores, es cuestión de confiar en nuestro desempeño, y para esto es preciso recordar que la práctica hace al maestro.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm