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¿Qué pasa con la lectura?

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La lectura es sin duda recreativa, instruye. Cuando leemos nos sumergimos en un ejercicio de crítica constructiva, en dónde analizamos lo que un autor nos expone frente a lo que conocemos por experiencia, para luego emitir nuestros propios juicios de valor.

Recientemente he leído un Best Seller de Facundo Manes: “Usar el cerebro: conocer nuestra mente para vivir mejor”. En dicho libro, este reconocido neurocientífico argentino dice que cada vez los niños de las nuevas generaciones van perdiendo el hábito de la lectura, pues la mayor parte de nuestro contexto actual es totalmente visual. Y en esta cultura se busca cada vez más que las personas comprendan conceptos o ideas a través de la imagen, de lo audiovisual.

Y la realidad es que vivimos en una era “teledirigida” como la denomina Sartori, donde se desenvuelve el homo videns, producto de esta sociedad de imágenes, donde la escritura carece cada vez más de importancia. Y el problema es que los cerebros de los niños se han ido adaptando a esta metodología de aprendizaje, razón por la que la lectura los “aburre” o simplemente no les interesa.

Hoy en día nos parece (a muchos) muy sencillo y práctico reducir al máximo las palabras al momento de escribir de acuerdo a nuestro gusto personal, sobre todo cuando lo hacemos vía móvil: “¿por qué?= ¿xq?”, “no te creas= ntc”, “te quiero mucho= tqm”, etc. Lo que nos ha llevado a olvidar reglas fundamentales de la ortografía como la diferenciación entre “a ver” y “haber” o entre “hay”, “ay” y “ahí”.

Este fenómeno me parece alarmante en el sentido de que si continuamos adaptando nuestros propios cerebros a retener y aprender conceptos mediante elementos visuales y televisados exclusivamente, entonces poco podremos hacer para las generaciones venideras, y la dinámica de aprender, razonar y comparar aprendizajes que trae por si mismo el hábito de la lectura se iría perdiendo en contraste al auge de la cultura del homo videns. No pretendo ser determinista, ni afirmar que esta cultura está mermando el juicio crítico de todas las personas o de los niños, porque como todo en la vida existen matices. Sin embargo, me parece importante hacer conciencia sobre los valores que se están perdiendo y probablemente no deberían de perderse, pues éste es un hábito que nos hace crecer a todos como sociedad. Nos brinda herramientas de aprendizaje, de valor, de evolución.

Una buena manera de empezar a contrarrestar lo que menciono, podría ser leer un buen libro, compartirlo y hablar de su contenido con familiares o amigos de confianza, interesarlos en el tema. Que no todo en nuestras conversaciones se remonte a lo que vimos en la televisión o a lo que vivimos el otro día, también puede ser sobre lo que leímos y aprendimos de algún autor o de una novela. Después de todo, ¿No estamos aquí para disfrutar y aprender de nuestras experiencias?, sería bueno comenzar a compartir más contenidos de valor en nuestras vidas cotidianas.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm

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Una pizca de Foucault

Foucault+gato

Michel Foucault fue un psicólogo y filósofo francés catedrático de vocación. Es un autor cuya filosofía es un referente muy importante en el estudio de las ciencias sociales, sobre todo en temas como la soberanía del poder, los subprocesos del poder, las libertades y derechos de las minorías, la influencia económica en la modernidad, etc. A continuación hablaré un poco del pensamiento de Foucault puesto que vale la pena por lo menos tener noción de algunas de sus propuestas, y si en algún punto lo llegaran a considerar útil, entonces esta podría ser una invitación para leer un poco más de su obra.

En principio, es importante aclarar que Foucault no habla del Estado como alguna especie de “leviatán”, sino como un conjunto de procesos que hay que analizar para entender la complejidad de un poder soberano y global. Al leer a Foucault es importante tomar en cuenta que gran parte de su pensamiento está influenciado por la filosofía de Nietzsche y Heidegger.

Es interesante analizar su ideología sobre el subpoder, que va desde las formas microscópicas de las estructuras de poder que se ejercen desde otras esferas apartadas del Estado. En la escuela, el trabajo, la familia existen relaciones de autoridad en donde el poder se ejerce de tal modo que es un condicionante para que el poder soberano del Estado se afiance. Esto en el entendido de que el poder se constituye de otros poderes más pequeños y de los efectos de éstos, y que en conjunto forman un poder global.

Otro aspecto que plantea es el de la microfísica del poder, desde la perspectiva de que el poder no es un proceso homogéneo de dominación masiva de una cúpula reducida de personas sobre las masas. Va en el sentido de que el poder es un proceso que funciona en cadena, nunca está en manos de alguien, ni es algo que ciertas personas puedan poseer. En las redes de poder constantemente circulan individuos que ejercen o se rigen bajo el mismo. El poder transita transversalmente y se encuentra en constante movimiento de posiciones, un individuo no puede acapararlo.

Foucault afirma también que los Estados modernos sustentan su razón de ser en los conocimientos de las ciencias sociales y filosóficas, no los sataniza pero le dio un enfoque prioritario al individuo y a hacer valer sus libertades desde sus relaciones más personales.

Habla además de la incidencia que tiene la economía en la política y la sociedad, y de cómo la vida en términos biológicos más allá de sociales, se ha vuelto un objeto de poder. De ahí, es como Foucault añade el prefijo “bio” para integrar a su análisis los conceptos de biopoder y biopolítica, en donde la finalidad principal sería administrar y reproducir la vida desde esta nueva perspectiva.

Finalmente, vale la pena compartir lo que Foucault dijo en una entrevista en el 84, poco antes de su muerte, en donde habla sobre la relación entre resistencia y creación y en donde expone a la vez su pensamiento progresista e innovador:

Es sólo en términos de negación que hemos conceptualizado la resistencia. No obstante, tal y como usted la comprende, la resistencia no es únicamente una negación: es proceso de creación. Crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso, eso es resistir”.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm