Mexico

UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL AL ITESO

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Como saben, Literia ha sido nominado en la categoría de “Mejor Blog Político del Año” en los Victory Awards de 2016. Es para mí un gran honor el simple hecho de haber sido considerada como finalista en este prestigioso galardón internacional de la consultoría y la comunicación política.

Hoy quiero tomarme el tiempo para agradecer a través de este medio a cada una de las 2988 personas que se dieron el espacio para leer este Blog, que se informaron sobre el certamen y que fueron un apoyo importantísimo en la campaña para conseguir los “Likes” que con mucha fe creo que nos llevarán con el primer lugar a la premiación en Washington.

Y sobre todo, quiero aprovechar este espacio para agradecer a mi alma mater, el ITESO, institución de la cual, desde hace un par de años soy egresada de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Gestión Pública. Siempre conocí y viví el apoyo y la calidad humana de las personas que hacen de esta Universidad, una de las mejores de México no solo por su nivel educativo, sino por la calidez y la bondad de su gente.

Gracias infinitas a todos ustedes, mis amigos.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.

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Involúcrate ciudadano

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Ya lo dijo Sartori, construir la maquinaria de la democracia nos ha llevado casi dos mil años y nuestro deber como ciudadanos es no perderla.

La democracia no necesita grandes cambios estructurales, en sus tantos años de consolidación es un sistema que carece de debilidades importantes. El problema real de la democracia radica en quiénes la integran.

La participación ciudadana es sin duda el “engrane” más importante para que la maquinaria democrática funcione correctamente. Cuando las personas se involucran en los procesos democráticos, se abre el diálogo y el debate, y es en estos espacios de interacción de ideas y opiniones donde las decisiones políticas se legitiman o no. Es decir, una acción de gobierno es legítima una vez que ha pasado por el debate social y a través del juicio crítico de los ciudadanos es comprendida y aceptada.

Por lo tanto, si la ciudadanía está desinformada, es apática o se desentiende de los procesos políticos de su entorno, no podremos por ningún motivo tener gobiernos legítimos o procesos democráticos funcionales. Si acaso, tendríamos ciudadanos indiferentes de la política, lo que da espacio a los abusos del poder y a la corrupción. Si tú no haces política otros la harán por ti.

En este sentido, debemos tomar en cuenta un aspecto muy importante de la participación ciudadana que es contar con información actualizada y veraz. No tiene sentido salir a las calles a protestar u opinar en foros de internet o en las redes sociales, si nuestros fundamentos son escuetos, falsos y únicamente servirán para propagar desinformación o confusión en la sociedad. Es por esto, que la participación ciudadana trae consigo la responsabilidad de informarse a consciencia, de fuentes confiables, y no solo eso, sino que con la información recabada logremos ser capaces de formar nuestro propio juicio crítico.

Un ciudadano con juicio crítico propio no es manipulable ni por los medios ni por los políticos. Es en todos los sentidos más libre que un ciudadano que no conoce su contexto. De aquí surge la importancia de involucrarnos, de formar parte de una cultura política y de armar nuestros propios criterios.

En este punto el resto de los actores de la democracia tienen también la gran responsabilidad de hacer un llamado a que la ciudadanía se informe, sea crítica y participe. Los periodistas, intelectuales, líderes de opinión y los propios políticos tienen ética y profesionalmente este compromiso.

Es por lo anterior, que Sartori deja en las manos de las nuevas generaciones el futuro de la democracia. La democracia depende de una ciudadanía comprometida, bien informada y con opiniones propias. De lo contrario, si los maquinistas fallan, la máquina también va a fallar.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Estado Isámico vs Daesh

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En comunicación política la técnica de encuadre o “framing”, se utiliza para hacer una selección estratégica de simbolismos del contexto político-social, para elaborar una narrativa idónea que promueva vínculos (de preferencia emocionales) entre la sociedad y los gobernantes. Por ejemplo, tras los atentados terroristas del 13N en Paris, en un principio Hollande, Obama, Putin y algunos otros líderes mundiales reconocían al “Estado Islámico” como responsable de los actos atroces cometidos contra la sociedad civil. Sin embargo, a los pocos días, los dirigentes mundiales comenzaron a referirse como “Daesh” en lugar de Estado Islámico. ¿Por qué? Por una estrategia de encuadre en el discurso:

Daesh tiene en su significado una connotación negativa. “Daesh es el acrónimo de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham (Estado Islámico de Irak y Levante, ISIL, otra de sus denominaciones). Sin embargo, en árabe puede dar pie a un juego de palabras que lleve a otras interpretaciones, como “algo que pisotear” o “persona intolerante que impone su punto de vista”. Además, la pronunciación del vocablo ‘daesh’ en francés es similar a ‘déche’, que significa miseria, y a ‘tache’ se refiere a mancha.” (El Periódico Internacional).

Hacer uso de esta técnica es de suma importancia en la comunicación política actual. Nos da opciones discursivas alternas a las de la oposición y con ello un margen importante de éxito sobre su comunicación. Como lo sabemos no es lo mismo decir “gasto” que “inversión pública” o decir “activista” en vez de “rebelde”, todo depende del cristal con que se mire. Siempre al hacer framing tenemos que tener una idea clara de dónde estamos parados y para qué público queremos dirigir nuestro mensaje.

En las elecciones de 2012 en Estados Unidos, el escenario electoral para Barack Obama era demasiado desalentador. La gran mayoría de las encuestas predecían su fracaso en los comicios. No obstante, en su campaña realizó una profunda investigación sobre los marcos cognitivos y de percepción que tenía en ese momento la ciudadanía. Parte de estos estudios revelaron que el partido republicano tenía muy bien posicionada la palabra “recesión” y estaba directamente vinculada al periodo gubernamental de Obama. Entonces, los demócratas cambiaron su línea discursiva y comenzaron a decir que el gobierno de Obama se había enfrentado a la peor crisis de la Historia de los Estados Unidos, y eliminaron de su discurso la terminología ligada a la recesión de los republicanos. Esta técnica de encuadre discursivo, junto con otras estrategias como invertir las preguntas de sus adversarios para hacerlos parecer débiles en sus argumentos, lograron darle un giro a la casi inevitable derrota de Barack.

Otro buen ejemplo de un político mexicano que hace excelente uso del framing es Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. En su discurso, así como en redes sociales hace uso de vocablos coloquiales y utilizados muy frecuentemente el argot de sus públicos objetivo: “raza”, “A jalar que se ocupa”, “quiubole”, “morro”, etcétera. Ha sabido canalizar el sentimiento de las personas en su movimiento, fortaleciéndose además del lenguaje popular para que su mensaje sea aún más efectivo y creíble.

Los famosos spin doctors (mentes creativas detrás de los grandes triunfos electorales) también conocen perfectamente esta técnica. Sacan el mayor provecho de los simbolismos, percepciones, relatos, tradiciones, modas y lenguaje de sus receptores para elaborar una narrativa que consciente o inconscientemente mueve a la gente a la acción, los convence y los vincula emocionalmente con el mensaje deseado. Es por esto que la comunicación política es tan interesante e importante de ejercer. El éxito está en los detalles, y en política todos los detalles cuentan.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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¿Megalomanía en México?

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Pedro Arturo Aguirre en su libro “Historia mundial de la megalomanía”, refiere algunas características de la personalidad de los líderes megalómanos desde un plano psicológico, analizadas particularmente por Erich Fromm: “narcisismo, necrofilia (contrario a la biofilia, según Fromm), egolatría, trastorno bipolar, verborragia, “mandato distorsionado del placer” (Lacan), delirio de grandeza, mesianismo, egoísmo, histrionismo, anhelo de inmortalidad, indiferencia ante el sufrimiento de sus semejantes y un instinto infalible para adaptarse a los nuevos tiempos, incluyendo las últimas tecnologías (Mussolini se valió del cine, Hugo Chávez usaba twitter a diario…)”.

Posteriormente, el autor puntualiza la existencia de un común denominador que comparten los políticos megalómanos, que es un storytelling fundado en un andamiaje moral con un relato personal que agrada y conmueve a sus seguidores: La imagen del padre protector con sus hijos. 

En sí, la imagen del “padre protector” puede llegar a ser muy positiva. Por ejemplo, Simon Sinek utiliza esta alegoría para referirse a los líderes empresariales que deberían generar un círculo de confianza tal con sus trabajadores, que al tratarlos como a sus propios hijos y no como empleados les generaría resultados económicos y humanos mucho más rentables para su empresa. Pero esto está pensado en un plano en donde los jefes asumen su responsabilidad y donde existe confianza entre los empleados y los altos mandos. Es un contexto donde además el trabajo es remunerado y a fin de cuentas ciertos requisitos deben ser cumplidos para formar parte de este “círculo de confianza empresarial”.

Sin embargo, en política, la confianza se gana de un modo distinto y siempre con el objetivo de posicionarse en el poder. Cuando existe una relación político-ciudadano, la manera mas eficaz de obtener la confianza de las personas es haciéndoles creer que el político comparte sus mismos intereses y que los enemigos del pueblo (la corrupción, la impunidad, el partido hegemónico, la pobreza, etc.) son sus propios enemigos también. Es decir, la ciudadanía entra en un círculo de confianza política cuando un líder carismático, con credibilidad y una “noble causa” logra convencerlos de que es la mejor opción.

El problema con el círculo de confianza política radica en su fin. La finalidad de cualquier candidato es en principio ganar elecciones, para luego asegurar su permanencia en el poder. Y para esto sabemos que los políticos son capaces de mentir, actuar y seducir a quien se les cruce en el camino.

De lo anterior, podemos distinguir que en México tenemos políticos “omnipotentes”, que en redes sociales y medios de comunicación promueven una imagen de liderazgo político activo y responsable, en donde asumen siempre como “suyos” los logros de su administración, para luego desentenderse o responsabilizar a otros de los fracasos y corruptelas. Estos políticos están dispuestos a lanzar al fuego a su propia gente con tal de que su imagen permanezca intacta.

También tenemos políticos mesiánicos, que han llegado al poder para “acabar con la corrupción, con los antiguos manejos, con los enemigos del pueblo”. Tenemos un auto proclamado “Presidente Legítimo”, tenemos a los que han hecho campañas sin dinero público y a los austeros que gastan un dineral en promocionar su “austeridad”. Todos ellos en algún momento se adaptaron a las expectativas de la ciudadanía y prometieron cumplirlas.

Es por esto que es muy importante que el ciudadano no otorgue un voto de confianza ciega. Debemos siempre fungir como vigilantes de la autoridad. Porque bien dicen: “Si quieres conocer la esencia de una persona, dale poder”, surgen sorpresas.

Tengamos presente que nuestro hartazgo político no justifica el voto irresponsable o el abstencionismo electoral. Es responsabilidad de todos hacer que los mejores lleguen al poder, los más genuinos, los que generen mejores resultados. Y si es necesario hagámoslo utilizando el voto de castigo. Si no somos nosotros los ciudadanos quienes finalmente, en un sistema democrático evaluamos a conciencia los resultados de los gobernantes, estamos condenados a seguir eligiendo representantes que nos “hablan bonito” y nos convencen de entrar en la simulación de este círculo de confianza política. Ya lo dijo Sartori, la “maquinaria” de la democracia es muy buena, el problema en muchas ocasiones radica en los “maquinistas”, los ciudadanos.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Perfil Ideal del Político Mexicano

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Recientemente las controversiales declaraciones de la ahora diputada Carmen Salinas han suscitado un debate público bastante interesante. Y es que la mayoría de los críticos la acusan de ser autoritaria, ignorante y prepotente. Si bien es cierto que sus declaraciones fueron de lo más desatinado posible, por el otro lado de la moneda se encuentra la razón por la que ésta mujer hoy tiene un puesto en el Congreso: su popularidad. Tanto ella como el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, recientemente incursionan en la política del país gracias a su popularidad y afinidad con la gente. Ella por el hecho de haber sido actriz de telenovelas durante muchos años y él por haber sido uno de los mejores futbolistas de México.

En ese entendido hoy en día es evidente que no siempre los candidatos más populares son la mejor opción para representarnos. Ahí tienen a Donald Trump, otro actor popular del partido Republicano, a quien muchos describen como ignorante, prepotente y discriminatorio, y no obstante, lidera gran parte de las encuestas de opinión.

Pero, ¿Cuál es entonces el perfil ideal del político en México? Es importante reflexionar sobre esto, ya que también hemos visto que la clase política “educada” y tradicional es la que nos tiene hundidos en un país que solo favorece a las élites. Entonces, ¿qué político es mejor?, ¿un tecnócrata de clase media alta, con estudios de calidad y desentendido de la gente más pobre? o ¿un futbolista sin estudios que lo avalen, pero con tanta popularidad que a la gente no le importe su desempeño en el gobierno?

El perfil político que México necesita es un perfil de servicio público. Es decir, que no ostenten el poder personas que busquen cargos públicos por ambición o porque su popularidad lo permite. Y es por esto que los mexicanos necesitamos urgentemente dejar de caer en la indiferencia de pensar que “todos los políticos son iguales”, y por lo tanto dejar de votar y no darle importancia a quien nos gobierna.

No es lo mismo Blanco a Kumamoto, ambos electos en el mismo panorama de desafección política, pero en el caso de Kumamoto se denota una clara vocación de servicio en donde por ejemplo, comparte públicamente su celular –y lo atiende- para generar un vínculo de cercanía con la ciudadanía y donde más allá de explotar su popularidad, se rodea de personas expertas para profesionalizar su trabajo. Hasta el momento Kumamoto no se ha visto tan incluyente con las clases sociales más desfavorecidas, sin embargo cuenta con metas y un proyecto definido para su gestión de gobierno y es un político con disposición de escuchar y de atender a quien desee contactarlo.

No existen políticos perfectos, pero lo importante es que quienes ejerzan cargos públicos lo hagan con espíritu de servicio. No es posible que en el país sigamos reciclando a los mismos personajes políticos que se han dedicado a engañarnos, robarnos y mentirnos, votando por ellos primero para una diputación, luego para una Presidencia Municipal y luego para una Gubernatura.

La esperanza y las expectativas del país se encuentran hoy centradas en las candidaturas independientes. Pero entendamos que el desempeño de cualquier político –independiente o no- depende en gran medida de nuestro nivel de incidencia en su trabajo. Es decir, participar con el político durante su gestión de gobierno. Contactarlo cuando se deba, participar en las convocatorias ciudadanas, exigir que cumpla con sus propuestas y si no cumple o no es servicial, entonces exponerlo y castigarlo con nuestro voto. Recordemos a Platón: “El precio de desentenderse de la política es ser gobernados por los peores hombres”.

Cuando existe vocación de servicio en una persona es evidente. Si un político quiere mejorar su entorno y la calidad de vida de su gente, brinda las condiciones reales para que esto suceda de la mano no solo de expertos, sino también de las personas. Pero, cuando un político se engancha con el poder por razones ajenas al bienestar común, es cuando tiene en la mira su siguiente puesto sin antes haber cumplido con sus responsabilidades en el primero. Es por esto que la reelección en México es un arma de doble filo, ya puede reelegirse tranquilamente un personaje popular o mediocre en su desempeño, si la gente es lo suficientemente desinteresada como para permitir que así suceda.

Entonces el perfil ideal del político en México debería ser para gobernantes que estratégicamente se rodeen de expertos –nadie es todólogo-, que cuenten con un plan realista de acciones de gobierno y que las cumplan, que sean cercanos a las personas y que les proporcionen herramientas para incidir en su trabajo público. Y por último, que sus valores siempre se encuentren dirigidos a favorecer al bien común. Cuando los políticos generan resultados y cumplen sus compromisos es cuando son verdaderos candidatos a reelegirse o para aspirar a puestos de mayor responsabilidad. Es nuestro deber vigilar que así sea.

El mayor castigo para quienes no se interesan en la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan. Toynbee.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
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Candidatos Independientes: ¿Más de lo mismo?

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Ahora más que nunca es notoria la crisis política y de imagen por la que atraviesan muchos de los políticos mexicanos, sobre todo la del propio Peña Nieto. En México el simple hecho de ser político es casi un sinónimo de corrupción, impunidad y desafección social.

En las últimas elecciones, surgieron nuevas figuras “de esperanza social” como “El Bronco” en Nuevo León y Pedro Kumamoto en Jalisco, impulsadas por la incursión de las candidaturas independientes. Actualmente estos actores se encuentran bajo la lupa pública y mediática en donde se les estará observando muy de cerca para evaluar y contrastar su desempeño en relación al del resto de los políticos con bases partidistas.

Sun Tzu dice en “El arte de la guerra” que los guerreros victoriosos vencen primero y después van a la guerra. Esto es lo que todos políticos incursores de una nueva modalidad para llegar al gobierno como lo es hoy una candidatura independiente deben apostar: una estrategia de victoria. De lo contrario, cualquier mínimo error en su gestión puede llegar a catalogarlos como “más de lo mismo”.

Una figura política independiente o no, siempre formará parte del debate público y escrutinio social. La guerra en este sentido es inevitable, siempre habrá que lidiar con grupos de oposición, con críticas mediáticas e intereses privados. Esto forma parte de ser un representante electo por la sociedad. Sin embargo, es posible para los nuevos candidatos independientes “vencer primero y después ir a la guerra”, incluso con el desalentador panorama político que tiene el país actualmente.

Y lo primero que necesita un buen líder político para vencer primero es rodearse estrategas profesionales y experimentados. Gente en su equipo que no solo comparta la visión y los valores del político al que apoyan, sino que sean personas expertas en los temas que asesoran. No existen políticos omniscientes, es mejor rodearse de muchas personas con experiencia y conocimientos en determinados temas estratégicos a errar por tomar decisiones aventuradas provenientes de asesores inexpertos a los que se les atiende solo por la cercanía o vínculos personales.

Por otro lado, todo buen político debe tener una estrategia de comunicación política. Una vez definida esta estrategia, debe utilizarla como estandarte en todas sus acciones de gobierno ya que ésta deberá formar parte de sus mensajes, de sus propuestas, de su storytelling, de su discurso y de sus líneas de acción política, de tal forma que el político logre actuar con congruencia. Y siguiendo esta lógica un político congruente es un político confiable y honesto. Justamente esto es lo que pide la ciudadanía, un cambio de forma y de fondo.

Asimismo, tener una estrategia de comunicación política blinda al político de errores en su gestión y le sirve de guía para trabajar sobre un eje central de acción y no desviarse en tratar de abarcar muchos temas y finalmente dejar una gestión gubernamental deficiente o inconclusa.

La especialización es clave para los políticos independientes. Recordemos que quien mucho abarca poco aprieta. Y esto aplica para nuestros políticos en temas de legislación, comunicación y gestión. Elaborar un eje transversal estratégico de acción y comunicación al cual apegarse en todo momento es fundamental para operar eficientemente. Ya veremos si estos nuevos actores independientes cuentan con estas estrategias como guía ya que suelen ser muy evidentes en los mensajes rectores que comunican.

Contar con un mensaje imperante es igual de importante. Existen diversos factores que pueden marcar la diferencia entre ser un político más del montón y sobresalir como un político diferente, en su actuar y en su forma de comunicar. Y para orientar a los políticos para comunicar eficazmente se requiere de buenos consultores y comunicadores políticos. Ni comunicólogos, ni mercadólogos, ni tecnócratas o economistas, sino de consultores políticos profesionales, que dominen la teoría política y el contexto político donde se desenvuelve su cliente para que logren orientarlo oportunamente. Un mensaje exitoso es clave fundamental para la administración de los políticos.

Un buen político conoce sus limitaciones y sus potencialidades, y no toma decisiones aventuradas. Es consciente de la responsabilidad que radica en sus manos. Un asesor no es un “lujo político”, no es un sensei tampoco. Es un apoyo crucial para la toma de decisiones óptimas y los candidatos independientes necesitan tomar muchas decisiones óptimas ya que con ellas será evaluado su desempeño.

La esencia de la política del país debe regresar a ser una política de servicio, de progreso. El principal reto de los candidatos independientes será demostrar con estrategias muy finas que no son una incidencia más de la forma desacreditada con la que se ha venido haciendo política en el país. No olvidemos que a fin de cuentas son los resultados de gobierno la mejor carta de presentación de cualquier político en cualquier país.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jalisco.
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¿Quién es la chingada?

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En “El laberinto de la soledad”, Octavio Paz describe minuciosamente las distintas acepciones que el mexicano utiliza para referirse a la expresión de “la chingada”. La definición que obtuvo mi mayor interés para el propósito de mi reflexión de hoy fue la siguiente:

 “¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la Madre. No una Madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre…”.

Detrás de esta definición de “la chingada”, se puede observar que existe toda una connotación de victimismo y de sufrimiento. Y es aquí donde me gustaría centrar su atención.

El día de hoy vi una “Ted Talk” impartida por Emiliano Salinas, hijo del ex Presidente de México Carlos Salinas de Gortari. Lejos de politizar su charla, logró conmover y persuadir a su audiencia puesto que la temática que expuso era meramente social. El tema que planteó Emiliano era sobre el papel que debería llevar a cabo la sociedad mexicana ante la violencia que vivimos en la actualidad. En esta plática, nos dice que el verdadero problema que tenemos en México es que la mayoría de nosotros nos ASUMIMOS como VÍCTIMAS de nuestras circunstancias. Y afirma que hemos sido un país de víctimas a lo largo de la historia: víctimas de España, víctimas de Francia, víctimas del Porfiriato, víctimas del PRI, víctimas del narco, víctimas de la corrupción, etc.

Y en relación a lo anterior, propone el reto de transformarnos de ser una sociedad victimizada a comenzar a ser una sociedad responsable y participativa en los asuntos públicos; esto quitándonos el MIEDO inherente al victimismo que padecemos como sociedad y comenzando a tomar acciones concretas, unidos en contra de la delincuencia y cualquier tipo de violencia o atropello social.

Es muy cierto que el miedo en muchas ocasiones nos mueve a tomar acciones, y lo ideal en este caso es que estas acciones se den de una forma pacífica y organizada. Me parece que la intención de Emiliano con esta Ted Talk, era motivar a su audiencia para organizarse y utilizar a su favor el miedo natural con el que se vive en México debido a la delincuencia y la corrupción que nos rodean, para comenzar a tomar acciones propositivas desde nuestras esferas de acción más personales. “Seamos el cambio que queremos ver”.

No obstante, veo importante el hecho de profundizar más en la raíz del problema de la victimización, y es que quienes se asumen “víctimas” de sus circunstancias, automáticamente se deslindan de la responsabilidad de lo que les atañe puesto que, las víctimas sufren de un mal que les hace un TERCERO… y lo escuchamos prácticamente a diario: “Todo es culpa de Peña Nieto y sus reformas”, “por ESO estamos como estamos”, “Nos mienten”, “nos roban”, “¿para qué? Si todos son iguales”…Este modo de vida es en pocas palabras, una oda a la chingada.

Ahora, cuando una persona es consciente de esta situación lo más sensato es que tome acción, y que comience a vivir al margen de este miedo. Es verdad que en un país como México es un peligro latente ir en contra del miedo…salir a manifestarse es un peligro, escribir en la prensa en un peligro, vivir en ciertas zonas es un peligro, ser detenidos por la propia policía es un peligro. Pero la realidad es que nos quedan de dos sopas: O asumir el miedo y seguir victimizándonos y echando culpas ó vivir responsabilizándonos de nuestro entorno, dejando a un lado el miedo y alentando con nuestro ejemplo a otros para que nuestras causas incidan positivamente y se cimienten en nuestra sociedad.

Bien citó Salinas al poeta Juvenal:

“El mayor crimen es preferir la vida al honor, y por vivir la vida, perder la razón de vivir”.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm