Política

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el arte

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Involúcrate ciudadano

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Ya lo dijo Sartori, construir la maquinaria de la democracia nos ha llevado casi dos mil años y nuestro deber como ciudadanos es no perderla.

La democracia no necesita grandes cambios estructurales, en sus tantos años de consolidación es un sistema que carece de debilidades importantes. El problema real de la democracia radica en quiénes la integran.

La participación ciudadana es sin duda el “engrane” más importante para que la maquinaria democrática funcione correctamente. Cuando las personas se involucran en los procesos democráticos, se abre el diálogo y el debate, y es en estos espacios de interacción de ideas y opiniones donde las decisiones políticas se legitiman o no. Es decir, una acción de gobierno es legítima una vez que ha pasado por el debate social y a través del juicio crítico de los ciudadanos es comprendida y aceptada.

Por lo tanto, si la ciudadanía está desinformada, es apática o se desentiende de los procesos políticos de su entorno, no podremos por ningún motivo tener gobiernos legítimos o procesos democráticos funcionales. Si acaso, tendríamos ciudadanos indiferentes de la política, lo que da espacio a los abusos del poder y a la corrupción. Si tú no haces política otros la harán por ti.

En este sentido, debemos tomar en cuenta un aspecto muy importante de la participación ciudadana que es contar con información actualizada y veraz. No tiene sentido salir a las calles a protestar u opinar en foros de internet o en las redes sociales, si nuestros fundamentos son escuetos, falsos y únicamente servirán para propagar desinformación o confusión en la sociedad. Es por esto, que la participación ciudadana trae consigo la responsabilidad de informarse a consciencia, de fuentes confiables, y no solo eso, sino que con la información recabada logremos ser capaces de formar nuestro propio juicio crítico.

Un ciudadano con juicio crítico propio no es manipulable ni por los medios ni por los políticos. Es en todos los sentidos más libre que un ciudadano que no conoce su contexto. De aquí surge la importancia de involucrarnos, de formar parte de una cultura política y de armar nuestros propios criterios.

En este punto el resto de los actores de la democracia tienen también la gran responsabilidad de hacer un llamado a que la ciudadanía se informe, sea crítica y participe. Los periodistas, intelectuales, líderes de opinión y los propios políticos tienen ética y profesionalmente este compromiso.

Es por lo anterior, que Sartori deja en las manos de las nuevas generaciones el futuro de la democracia. La democracia depende de una ciudadanía comprometida, bien informada y con opiniones propias. De lo contrario, si los maquinistas fallan, la máquina también va a fallar.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
gperezm@live.com.mx
Twitter: @glaperezm
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¿Megalomanía en México?

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Pedro Arturo Aguirre en su libro “Historia mundial de la megalomanía”, refiere algunas características de la personalidad de los líderes megalómanos desde un plano psicológico, analizadas particularmente por Erich Fromm: “narcisismo, necrofilia (contrario a la biofilia, según Fromm), egolatría, trastorno bipolar, verborragia, “mandato distorsionado del placer” (Lacan), delirio de grandeza, mesianismo, egoísmo, histrionismo, anhelo de inmortalidad, indiferencia ante el sufrimiento de sus semejantes y un instinto infalible para adaptarse a los nuevos tiempos, incluyendo las últimas tecnologías (Mussolini se valió del cine, Hugo Chávez usaba twitter a diario…)”.

Posteriormente, el autor puntualiza la existencia de un común denominador que comparten los políticos megalómanos, que es un storytelling fundado en un andamiaje moral con un relato personal que agrada y conmueve a sus seguidores: La imagen del padre protector con sus hijos. 

En sí, la imagen del “padre protector” puede llegar a ser muy positiva. Por ejemplo, Simon Sinek utiliza esta alegoría para referirse a los líderes empresariales que deberían generar un círculo de confianza tal con sus trabajadores, que al tratarlos como a sus propios hijos y no como empleados les generaría resultados económicos y humanos mucho más rentables para su empresa. Pero esto está pensado en un plano en donde los jefes asumen su responsabilidad y donde existe confianza entre los empleados y los altos mandos. Es un contexto donde además el trabajo es remunerado y a fin de cuentas ciertos requisitos deben ser cumplidos para formar parte de este “círculo de confianza empresarial”.

Sin embargo, en política, la confianza se gana de un modo distinto y siempre con el objetivo de posicionarse en el poder. Cuando existe una relación político-ciudadano, la manera mas eficaz de obtener la confianza de las personas es haciéndoles creer que el político comparte sus mismos intereses y que los enemigos del pueblo (la corrupción, la impunidad, el partido hegemónico, la pobreza, etc.) son sus propios enemigos también. Es decir, la ciudadanía entra en un círculo de confianza política cuando un líder carismático, con credibilidad y una “noble causa” logra convencerlos de que es la mejor opción.

El problema con el círculo de confianza política radica en su fin. La finalidad de cualquier candidato es en principio ganar elecciones, para luego asegurar su permanencia en el poder. Y para esto sabemos que los políticos son capaces de mentir, actuar y seducir a quien se les cruce en el camino.

De lo anterior, podemos distinguir que en México tenemos políticos “omnipotentes”, que en redes sociales y medios de comunicación promueven una imagen de liderazgo político activo y responsable, en donde asumen siempre como “suyos” los logros de su administración, para luego desentenderse o responsabilizar a otros de los fracasos y corruptelas. Estos políticos están dispuestos a lanzar al fuego a su propia gente con tal de que su imagen permanezca intacta.

También tenemos políticos mesiánicos, que han llegado al poder para “acabar con la corrupción, con los antiguos manejos, con los enemigos del pueblo”. Tenemos un auto proclamado “Presidente Legítimo”, tenemos a los que han hecho campañas sin dinero público y a los austeros que gastan un dineral en promocionar su “austeridad”. Todos ellos en algún momento se adaptaron a las expectativas de la ciudadanía y prometieron cumplirlas.

Es por esto que es muy importante que el ciudadano no otorgue un voto de confianza ciega. Debemos siempre fungir como vigilantes de la autoridad. Porque bien dicen: “Si quieres conocer la esencia de una persona, dale poder”, surgen sorpresas.

Tengamos presente que nuestro hartazgo político no justifica el voto irresponsable o el abstencionismo electoral. Es responsabilidad de todos hacer que los mejores lleguen al poder, los más genuinos, los que generen mejores resultados. Y si es necesario hagámoslo utilizando el voto de castigo. Si no somos nosotros los ciudadanos quienes finalmente, en un sistema democrático evaluamos a conciencia los resultados de los gobernantes, estamos condenados a seguir eligiendo representantes que nos “hablan bonito” y nos convencen de entrar en la simulación de este círculo de confianza política. Ya lo dijo Sartori, la “maquinaria” de la democracia es muy buena, el problema en muchas ocasiones radica en los “maquinistas”, los ciudadanos.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm
e-mail: gperezm@live.com.mx

El político del “cambio”

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En México la mayoría de las personas quiere un cambio en la política del país. Si hacemos memoria podremos recordar que Fox era un simbolismo de cambio y alternancia para México hace algunos años. Y haciendo uso de su carisma popularizó su mensaje rector de campaña en frases como: “el cambio es hoy, hoy, hoy”. Pero, ¿por qué finalmente ese cambio no nos terminó de convencer?

Resulta interesante analizar algunas de las técnicas comunicativas que utilizó Fox para posicionar su exitosa campaña política, misma que lo llevó a ser Presidente. En principio, logró diferenciarse del resto de los políticos tradicionales. Vicente Fox era el candidato de las botas y el bigote del macho mexicano. En la campaña, Fox supo manejar muy bien la identidad de su personaje y se mantuvo siempre relacionando su discurso al mensaje principal de su campaña: “el voto del cambio”.

Es importante mencionar que los elementos distintivos de la imagen de Fox como el bigote, las botas, la ropa y el sombrero que utilizaba en la mayoría de las ocasiones, eran elementos con los que la mayoría de los mexicanos de las clases más populares se podían identificar. “Yo soy de rancho”, presumía orgulloso Fox ante los medios. Supo crear ese efecto espejo en el cual era posible que gran parte de los ciudadanos se vieran reflejados en su imagen, lo que le otorgaba credibilidad y bastante popularidad.

(Cualquier parecido al Bronco es mera coincidencia)

¿Cuál fue el problema con Fox una vez que ganó las elecciones?, es sencillo. La idea que nos ofreció de “cambio” como tal, carecía de valor. En el caso de Fox, su Presidencia trajo consigo únicamente una alternancia partidista, ese fue el gran cambio. No dio un valor agregado a este concepto y es por esta razón que su administración terminó siendo una gran desilusión.

La idea de un cambio de gobierno por sí misma genera expectativas de traer consigo nuevos y mejores resultados de gestión. Pero, ¿por qué algunos políticos logran cimentar mejor la ideología del cambio que otros?

La clave radica en el contenido de valor que compone al “cambio” de gobierno. Por ejemplo, Fox y Obama, ambos explotaron el cambio como insignia de campaña. Pero Obama se dedicó a crear la acepción de “cercanía con la gente” a su cambio de gobierno. Y esta cercanía es lo que ha difundido cada que puede y lo ha hecho bien. Ha logrado que el norteamericano común se identifique con él en sus valores familiares, sociales, deportivos, de trabajo, etcétera. Obama cae bien, se le percibe como un padre y esposo amoroso, un tipo ordinario como cualquiera. Si dejamos de lado ideologías políticas, aciertos y errores en su gestión, se puede entender que Obama representa cercanía y humildad. Él supo darle contenido de valor social al concepto de cambio en términos de comunicación.

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Fotografía del Facebook de Barack Obama en                                         Fuente: Google
conmemoración al cumpleaños de Michelle.

En cambio a Fox, el “Presidente del cambio en México” ¿cómo lo recordamos hoy?… ahí siguen las botas, es todo. No generó valor. No logró asociar su cambio con ningún valor de los mexicanos.

Es por esta razón que difícilmente un tipo como Donald Trump, que lejos de comunicar valores sino que hace todo lo contrario, lograría posicionarse como un Presidente líder y distinto al resto. Si una figura política no refleja los valores de su sociedad entonces no impacta para bien, no genera cercanía con la gente y por lo tanto no se le asocia con ningún cambio por más que lo predique en sus discursos.

No olvidemos que todo comunica. Los mexicanos queremos identificarnos con nuestros políticos, primeramente a través de valores compartidos como la familia, la vocación de servicio, la honestidad, la humildad y la cercanía a la gente. Los políticos en México siguen siendo muy tradicionales, no solo en su imagen sino en su forma de comunicar y eso genera desconfianza.

Ya no queremos políticos que prometen ser el cambio que necesitamos para luego seguir siendo y haciendo más de lo mismo. Eso ya nos crea disonancia en todos los sentidos. Queremos ver políticos más humanos, más cercanos y con voluntad de trabajar con valores. Eso es todo. Nuestros políticos tienen que animarse ya a comunicar esto sin miedos, dejando de lado los tradicionalismos y los discursos trillados, ya no funcionan.

Queremos políticos de valor, no de palabra.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jalisco.
Twitter: @glaperezm

Candidatos Independientes: ¿Más de lo mismo?

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Ahora más que nunca es notoria la crisis política y de imagen por la que atraviesan muchos de los políticos mexicanos, sobre todo la del propio Peña Nieto. En México el simple hecho de ser político es casi un sinónimo de corrupción, impunidad y desafección social.

En las últimas elecciones, surgieron nuevas figuras “de esperanza social” como “El Bronco” en Nuevo León y Pedro Kumamoto en Jalisco, impulsadas por la incursión de las candidaturas independientes. Actualmente estos actores se encuentran bajo la lupa pública y mediática en donde se les estará observando muy de cerca para evaluar y contrastar su desempeño en relación al del resto de los políticos con bases partidistas.

Sun Tzu dice en “El arte de la guerra” que los guerreros victoriosos vencen primero y después van a la guerra. Esto es lo que todos políticos incursores de una nueva modalidad para llegar al gobierno como lo es hoy una candidatura independiente deben apostar: una estrategia de victoria. De lo contrario, cualquier mínimo error en su gestión puede llegar a catalogarlos como “más de lo mismo”.

Una figura política independiente o no, siempre formará parte del debate público y escrutinio social. La guerra en este sentido es inevitable, siempre habrá que lidiar con grupos de oposición, con críticas mediáticas e intereses privados. Esto forma parte de ser un representante electo por la sociedad. Sin embargo, es posible para los nuevos candidatos independientes “vencer primero y después ir a la guerra”, incluso con el desalentador panorama político que tiene el país actualmente.

Y lo primero que necesita un buen líder político para vencer primero es rodearse estrategas profesionales y experimentados. Gente en su equipo que no solo comparta la visión y los valores del político al que apoyan, sino que sean personas expertas en los temas que asesoran. No existen políticos omniscientes, es mejor rodearse de muchas personas con experiencia y conocimientos en determinados temas estratégicos a errar por tomar decisiones aventuradas provenientes de asesores inexpertos a los que se les atiende solo por la cercanía o vínculos personales.

Por otro lado, todo buen político debe tener una estrategia de comunicación política. Una vez definida esta estrategia, debe utilizarla como estandarte en todas sus acciones de gobierno ya que ésta deberá formar parte de sus mensajes, de sus propuestas, de su storytelling, de su discurso y de sus líneas de acción política, de tal forma que el político logre actuar con congruencia. Y siguiendo esta lógica un político congruente es un político confiable y honesto. Justamente esto es lo que pide la ciudadanía, un cambio de forma y de fondo.

Asimismo, tener una estrategia de comunicación política blinda al político de errores en su gestión y le sirve de guía para trabajar sobre un eje central de acción y no desviarse en tratar de abarcar muchos temas y finalmente dejar una gestión gubernamental deficiente o inconclusa.

La especialización es clave para los políticos independientes. Recordemos que quien mucho abarca poco aprieta. Y esto aplica para nuestros políticos en temas de legislación, comunicación y gestión. Elaborar un eje transversal estratégico de acción y comunicación al cual apegarse en todo momento es fundamental para operar eficientemente. Ya veremos si estos nuevos actores independientes cuentan con estas estrategias como guía ya que suelen ser muy evidentes en los mensajes rectores que comunican.

Contar con un mensaje imperante es igual de importante. Existen diversos factores que pueden marcar la diferencia entre ser un político más del montón y sobresalir como un político diferente, en su actuar y en su forma de comunicar. Y para orientar a los políticos para comunicar eficazmente se requiere de buenos consultores y comunicadores políticos. Ni comunicólogos, ni mercadólogos, ni tecnócratas o economistas, sino de consultores políticos profesionales, que dominen la teoría política y el contexto político donde se desenvuelve su cliente para que logren orientarlo oportunamente. Un mensaje exitoso es clave fundamental para la administración de los políticos.

Un buen político conoce sus limitaciones y sus potencialidades, y no toma decisiones aventuradas. Es consciente de la responsabilidad que radica en sus manos. Un asesor no es un “lujo político”, no es un sensei tampoco. Es un apoyo crucial para la toma de decisiones óptimas y los candidatos independientes necesitan tomar muchas decisiones óptimas ya que con ellas será evaluado su desempeño.

La esencia de la política del país debe regresar a ser una política de servicio, de progreso. El principal reto de los candidatos independientes será demostrar con estrategias muy finas que no son una incidencia más de la forma desacreditada con la que se ha venido haciendo política en el país. No olvidemos que a fin de cuentas son los resultados de gobierno la mejor carta de presentación de cualquier político en cualquier país.

Gladys Fabiola Pérez Martínez
Guadalajara, Jalisco.
Twitter: @glaperezm

 

Análisis del Entorno Político y Social de España

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Principales problemas políticos, sociales y económicos

De cara a las elecciones generales de este año, presento a continuación un listado de los principales problemas que se tienen en España, esto según la percepción de la gente revelada en los más recientes estudios “Barómetro” del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España:

1.- El paro
2.-Corrupción y fraude
3.- La economía del país
4.-Los partidos políticos y los políticos en general

Percepción social. CIS octubre 2014:

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Según la Encuesta de Población Activa (EPA), el año 2013 terminó con cerca de 5’896,300 de personas en el paro (26.03 % de la población activa). Esto indica que se produjo la primer reducción interanual desde 2007, pero no se debió a la creación de empleo sino a la pérdida de la población activa (más de 267,900 personas). A dos años del gobierno de Rajoy se habían perdido más de un millón de ocupados.

Además de la crisis de empleo que no ha tenido mejoras trascendentales desde que inició el paro en 2011, la desafección política ha tenido a su vez un notable aumento. Es evidente que los ciudadanos españoles buscan un cambio eficaz y honesto para hacer política.

Los partidos políticos pierden cada vez más credibilidad y la economía del país no muestra mejoras sustanciales. Hay crisis y el actual gobierno no ha sabido revertirla de raíz.

 Descripción del sistema político español

En las elecciones de 1982 fue la primera vez que en España el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), logró una mayoría absoluta a nivel nacional. Asimismo, se tuvo en este periodo la participación electoral más alta por parte de la ciudadanía (80%), lo que sin duda representa un hito en la política española.

Durante ese mismo periodo electoral fue cuando el partido Unión de Centro Democrático (UCD), luego de diversos conflictos internos pierde las elecciones ante el avasallante triunfo del PSOE. Esta derrota y pérdida de poder político eventualmente hizo que el UCD se disolviera para el año de 1983. Lo anterior trajo consigo una polarización más fuerte entre los partidos dominantes de izquierda y derecha en España que en ese entonces eran el PSOE y el PP (Partido Popular) respectivamente, puesto que la base electoral de la UCD nutrió de militantes a ambos partidos líderes.

En el 2011 se suscita el clímax de la crisis financiera global en España. En las elecciones de noviembre de 2011, se cumple lo que diversas encuestas venían pronosticando en los últimos años: la alternancia de voto a favor del PP a raíz de una alarmante caída de simpatizantes del PSOE. En 2010, con el contexto de la huelga general, se acentuó el porvenir de la alternancia. Fue en el mes de mayo cuando el desgaste del PSOE se convierte en desplome político con una perdida de entre 10 y 20 puntos. Para ese año la imagen positiva de Zapatero no rebasaba los 8 puntos de aprobación, al mismo tiempo que la desconfianza a su gobierno ascendió hasta el 80%.

En principio lo que sucedió claramente en las elecciones de 2011 fue una mayor movilización electoral como sucede por lo general cuando habrá alternancia partidista. Otro fenómeno que se presentó es que no hubo un incremento importante en los simpatizantes del PP, sino que más bien el PSOE se desplomó de la preferencia electoral de los españoles. Y finalmente, gracias a la pérdida de electores del PSOE se produjo una mayor fragmentación de voto a favor de los partidos menores (UPyD e IU).

Lo que sucede en 2011 es que llega el PP con un liderazgo eclipsado, ante un escenario de desafección política altísimo en donde el 85% de los españoles calificaban negativamente la política y el 89% evaluaban negativamente a la economía del país.

El escenario para 2014 en las estimaciones del barómetro de octubre es parecido, se cuenta aún con un contexto social de alta desafección política y el ciudadano sigue sin percibir oportunidades laborales en el gobierno de Rajoy.

En cuestión de partidos, se vive un fenómeno distinto en donde “Podemos” (un partido que a penas se fundó el año pasado) de acuerdo al estudio barómetro de enero de éste año, es actualmente la segunda fuerza política del país:

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De lo anterior se puede estimar un escenario electoral muy cerrado entre Podemos, el PP y el PSOE para las elecciones de este año. Lo que habrá que analizar y desde hace tiempo ya es tema de debate en este país, es el fenómeno que realmente representa Podemos, ya que sin duda este partido ha sabido mover las fichas del juego a su favor para crecer tan rápidamente. Además, cabe en toda posible sospecha que éste pueda llegar a ser un movimiento que con máscara populista pudiera después llegar a caer en la misma ineficacia partidista de los últimos gobiernos en turno, en fin, la última palabra se tendrá en el cierre electoral.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm

Bibliografía

Del Campo, Selustiano. Tezanos, José. España, una sociedad en cambio. Fundación Sistema.

Llera, Francisco. Las elecciones del 2011 en España: Cambio de ciclo político en un contexto de crisis. Universidad del País Vasco.

Barómetro CIS 2014. Indicadores de percepción de problemas principales en España. Liga de internet: http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Indicadores/documentos_html/TresProblemas.html

Ficha técnica del Barómetro CIS de octubre de 2014. CIS. Liga de internet: http://www.cis.es/cis/opencms/ES/11_barometros/indicadores.html

El País. Noviembre 2014. Intención de voto según la encuesta del CIS. Liga de internet: http://elpais.com/elpais/2014/11/05/media/1415190892_204546.html