Propositivo

Crítica propositiva, lo que falta en el país

hqdefault

Severas críticas al gobierno mexicano y a la notoria descomposición del país se han suscitado por parte de reconocidas figuras artísticas como los directores de cine Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu. Relativo a esto, un funcionario jalisciense comentó recientemente en uno de sus discursos lo siguiente:

“Es muy fácil criticar, yo veo señores famosos hoy sobre todo en cine, que critican(…)pero la aportación de nosotros tiene que ir mucho más allá, tenemos que ser propositivos. Criticar es muy fácil. Criticar es lo más sencillo que hay. Tenemos que ser críticos propositivos”.

Es innegable que el país atraviesa por una incertidumbre económica exasperante, y cada vez se evidencia un mayor deterioro social. La desafección política se nutre a diario por los diversos noticieros, en donde el tráfico de influencias, el nepotismo o el descarado desvío de recursos se exponen de una y mil maneras en la gran mayoría de los medios locales y nacionales. No obstante, me pregunto ¿Esto no ha venido sucediendo en México durante más tiempo del que pueden recordar?, ¿No era esta misma situación la que nuestros abuelos y padres repudiaban?

Desde mi particular punto de vista, me parece que la situación que se vive actualmente tiene su origen en la quebrantada educación que muchos tenemos y en la indiferencia hacia nuestros valores individuales y sociales. Hoy vemos como la gran mayoría de las instituciones no solo en el país sino en el mundo, han perdido muchísima credibilidad, desde las instituciones religiosas hasta las instituciones de salud o de procuración social. Pero lo que sucede, sobre todo en México es que la gente no confía en nada ni en nadie, nada le parece y no hace nada al respecto. En términos más coloquiales “se ponen de pechito” para que se les siga ultrajando.

Quejarnos por quejarnos sin sentido, sin la más mínima intención de contribuir a resolver la problemática que nos atañe, es inútil. Hay una sabia frase que dice que “A lo que más te resistes, persiste”. Esto para mi, más que una frase es un principio, es más bien una Ley. Analízalo. Mientras más energía negativa le otorgas a alguien o a algo que quieres evitar a toda costa, más se encuentra presente en tu vida “casualmente”. “Odio a los políticos, todos son unos rateros, todos son lo mismo”…. Pero se nos olvida que el político es solamente una faceta del pueblo, un reflejo de la sociedad de la que proviene.

Es correcto, el político desde la percepción general de la sociedad roba, porque “el poder corrompe” para el entender de muchos. Pero, ¿Qué pasa con el ciudadano que da mordidas?, ¿no está corrompiendo aún más el sistema corrompido?, ¿qué pasa con los revolucionarios de café, los anti sistemas?, ¿Dónde están las propuestas?, pero lo mas importante ¿Dónde están las acciones propositivas?, ¿Qué pasa con el que se queja de que los políticos no hacen nada, pero no conoce ni siquiera el nombre de su diputado local para exigirle acciones concretas de su entorno más cercano?, ¿Qué pasa con el que se queja de que los diputados y senadores son unos “huevones”, pero los lunes no quiere ir a trabajar y vive su semana añorando que sea viernes?, ¿Qué pasa con el que tira basura y obstruye alcantarillas, pero luego inculpa a sus gobernantes por las inundaciones?, ¿Por qué no arreglan las calles?, ¿Qué está pasando?

Hasta cierto punto es ligeramente comprensible que un sujeto trate de deslindarse de su propia responsabilidad inculpando o justificándose en terceros. Pero como dije…solo hasta cierto punto es comprensible. Pero cuando el individuo llega a la zona de confort en donde quiere que todo le resuelvan sin mover un dedo es donde comienza el ciclo sin fin de quejarse por quejarse sin aportar nada concreto más que negatividad en las vidas de quienes le rodean.

Algo nos tiene que quedar muy claro, y es que el sistema, el gobierno o la religión no van a cambiar porque los critiquemos sin cesar. Las situaciones siempre cambian cuando pasan de ser un dicho a un hecho. Cuando una crítica se convierte en propuesta y cuando la propuesta pasa a ser una acción. Es ahí donde surge el verdadero cambio. Y ¿cuál es el primer paso para comenzar a percibir cambios en nuestras vidas?….Cambiar uno mismo. Dejar de justificarnos, de mentir, de enseñarle a nuestros hijos con nuestros malos ejemplos “el horrible país” en el que viven. Si el gobierno no hace nada, ¿por qué no inicias tú juntas vecinales y te organizas con los más cercanos para transformar la realidad de tu cuadra?, posteriormente de tu colonia, de tu ciudad, de tu escuela, de tu trabajo. ¿Por qué te limitas y te engañas haciéndote creer que todos los cambios los tienen que hacer otros por ti?. El cambio más importante y sustancial para tu vida depende única y exclusivamente de ti. Si ese cambio es verdadero y transformas tus hábitos, tus costumbres y tu percepción de vida entonces tu actuar cambiará, y con ello el ejemplo que le das a tu entorno (a tus hijos, padres, compañeros, alumnos).

Lo anterior a más de uno podrá sonarle trillado, pero es la realidad de las cosas. Un país se conforma por un grupo de INDIVIDUOS, que si hicieran conciencia modificarían la realidad de las cosas. Si de los 120 millones de habitantes que tiene México, 80 millones decretan a diario que tienen a un Presidente “pendejo”, eso es lo que van a obtener. Esto no es solo porque se debe a un principio fundamental de las leyes cuánticas, es porque lo piden a gritos, decir que alguien es “pendejo” no es hacer una resistencia ni una oposición responsable y proactiva.

Si no te gusta que te roben, no robes e inculca a tus hijos a no robar, a respetar. Es bastante simple y lógico. ¿No te gusta el sistema político?, ¿Qué es lo que no te gusta?, ¿Qué vas a hacer TÚ para modificar esa realidad desde tu poder?, ¿Asistirás a juntas de colonos?, ¿Irás a conocer a tu diputado local?, ¿Recogerás basura?, ¿Serás más positivo?

Nadie hará por ti lo que no hagas por ti mismo, permite que tus acciones hablen por ti y si vas a exigir que sea responsablemente. Haz de tu vida y de tu entorno un lugar más feliz, más sereno. Tu negatividad no aporta, incluso a nivel emocional y energético contamina a quienes te rodean. Invítate a ti mismo a realizar más acciones que palabrería. Si somos personas propositivas automáticamente alejamos de nuestras vidas el sometimiento, la injusticia, el abuso, la corrupción y el engaño…

“Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda”

Martin Luther King.

Gladys Fabiola Pérez Martínez.
Guadalajara, Jal.
Twitter: @glaperezm

Anuncios